Terapia en espacios naturales frente a la terapia en despachos

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Cuando pensamos en “terapia”, lo primero que nos viene a la mente es la clásica convencional. Es decir, aquella que se desarrolla en un espacio cerrado, gabinete o clínica, en la que el niño con autismo está frente a una mesa y sentado junto al terapeuta.

Desde un inicio, la psicoterapia siempre se ha vinculado al trabajo de despacho. Esta práctica tan bien extendida ayuda a la persona a poder expresar sus problemas y sentimientos sin temor de que otros pudieran hacer acopio de ellos.

Los niños con Trastorno del Espectro Autista tienen dificultades en habilidades sociales como en comunicación. Al ser un entorno cerrado y un tanto artificial puede ser complejo para ellos.

La falta de espontaneidad existente y la presencia de conductas desafiantes son más frecuentes en este tipo de entornos. Esto es debido a que el niño tiene una participación pasiva en dichos ambientes. Los niños con TEA necesitan intervenciones que promuevan no solo la funcionalidad de los aprendizajes sino la mayor autonomía y generalización posible. Y esto lo conseguimos gracias al trabajo en entornos naturales.

Las intervenciones para niños pequeños que se realizan en contextos sociales naturalistas e interactivos ayudan a que el niño, desde un principio, se involucre activamente en todo el proceso. Desde el primer momento el niño y su entorno (familia, amigos) son partícipes del proceso.

Gracias a esta participación activa, se consigue un intercambio afectivo entre el terapeuta y el menor que muy difícilmente se lograría en un despacho a puerta cerrada, logrando un mejor desarrollo de la terapia y mejores avances en el aprendizaje de los procesos a trabajar.

Ejemplos de trabajo

Si nuestro hijo tiene problemas para comer y vamos a una consulta, allí nos darán pautas para seguir. Pero a través del enfoque de la intervención en entornos naturales el terapeuta está junto al niño. De esta forma se media en la hora de la comida con las pautas de una manera mucho directa y práctica.

Si no se viste solo, el terapeuta establecerá la secuencia para que el niño adquiera el aprendizaje. Esto se puede generalizar para aprender en un entorno conocido para él.

La importancia de los espacios naturales

Trabajar en entornos naturales ayuda a los niños a conectar con nuevas experiencias, a trabajar su atención, fomentando su propia iniciativa y espontaneidad y permitiéndoles desarrollar sus habilidades en contextos que involucran juegos e interacciones sociales. Al ser en su entorno pueden disfrutar sus juegos favoritos y las dinámicas serán mucho más enriquecedoras.

Los beneficios que encontramos al trabajar en entornos naturales logran una gran estimulación en el hogar partiendo de las expectativas y necesidades de cada familia. El hogar y la familia son agentes potenciadores de las habilidades de cada niño.

La intervención en contextos naturales potencia las capacidades y consolida todas las fortalezas del menor. Al desplazarnos a los contextos naturales e intervenir con las familias y el entorno educativo ofrecemos herramientas. Con estas ayudaremos a mejorar la calidad de vida no solo de la persona, sino de todo el entorno familiar.

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